Camino de la Fé
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Iglesia Católica

El Sagrado Corazón de Jesús

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El Sagrado Corazón de Jesús se volvió conocido a través de la revelación de Cristo a una sierva en el Monasterio de Paray-le-Monial. Margarita María Alacoque fue la mujer a quien Jesús le enseñó su corazón en esencia y le entregó el mensaje de su amor infinito por toda la humanidad.

¿Qué significa el Sagrado Corazón de Jesús?

El Sagrado Corazón de Jesús fue una gran revelación hecha por el mismo Jesucristo a Santa Margarita María Alacoque. Esta estaba en adoración frente al Santísimo Sacramento, cuando Jesús se presentó ante ella.

En sus apariciones a Margarita, Jesús se materializó de la forma como lo vemos hoy en día en las representaciones del Sagrado Corazón y le pidió que empezara a divulgar esta devoción. Esta imagen de origen divino tiene varios significados y su simbología puede explicar cada detalle.

El corazón fuera del pecho

El corazón de Jesús fuera del pecho es el mensaje de un amor tan grande por la humanidad, que se desborda y no le cabe en el pecho.

El corazón en llamas

En la revelación de este mismo corazón que se desborda de amor, este también estaba en llamas, lo que trae la simbología del amor vivo, ardiente y que se incendia con la presencia del Espíritu Santo. Este tiene la capacidad de contagiar y calentar los corazones vacíos e inundados de infracciones.

Un corazón envuelto en espinas

Este es un fuerte símbolo del sufrimiento que siente el corazón de Cristo debido a la indiferencia de la humanidad, que pasa sin lograr ver el gran amor que lo llevó a entregarse a la cruz.

Los gestos de Cristo y sus llagas

La imagen muestra de forma clara a Jesucristo ofreciendo su amor con las manos en el corazón, como si nos lo entregara y nos invitara a sentir un yugo más ligero y sin sufrimiento.

Con la otra mano, Jesús muestra sus llagas. Su mano que fue traspasada y ahora está cicatrizada es una prueba más del sufrimiento que este asumió por nosotros, para que pudiéramos conocer el verdadero amor del Hijo del Hombre.

Las vestiduras de Jesucristo

Durante las apariciones, Margarita describió la túnica blanca que vestía Cristo como un símbolo de la pureza de su amor que no pide nada a cambio, y describió los detalles dorados como una reafirmación de su linaje celestial. El manto rojo simboliza el dolor y el sufrimiento de la muerte de Jesús por nosotros y la presencia del Espíritu Santo, que reafirma este sentimiento como un sentimiento verdadero.

Historia del Sagrado Corazón de Jesús

En 1773, Jesús hizo su primera revelación a Santa Margarita, que en ese entonces era conocida como Margarita María Alacoque. La revelación ocurrió en el día de San Juan el apóstol y se trataba del mensaje que hizo que el corazón de Dios fuera conocido como Sagrado Corazón de Jesús.

Santa Margarita pudo conocer el corazón de Dios, pudo apoyar su cabeza en el pecho de Jesús y escuchar: “Mi Divino Corazón está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía.

A continuación, también le dijo a Margarita: “He ahí, mi bien amada, una preciosa prenda de mi amor, que encierra en tu costado una chispa de sus mas vivas llamas, para que te sirva de corazón y te consumas hasta el último instante y cuyo ardor no se extinguirá ni enfriará. De tal forma te marcaré con la Sangre de mi Cruz, que te reportará más humillaciones que consuelos. Y como prueba de que la gracia que te acabo de conceder no es nada imaginario, aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor y, si hasta el presente solo has tomado el nombre de esclava mía, ahora te doy el de discípula muy amada de mi Sagrado Corazón.

Jesús se presentó ante Margarita una vez más, y en su segunda aparición, vino a pedirle que se dispusiera al cumplimiento de sus propósitos: en primer lugar, que recibiera la Santa Comunión los primeros viernes de cada mes, para reparar el mal de las injurias que recibía en el Sacramento; y, en segundo lugar, que se levantara todas las semanas durante la noche de jueves a viernes, entre las once y la media noche, y se mantuviera durante una hora con la cara en en suelo, viendo todos los pecados de los hombres para consolar el corazón de Dios de este abandono, del cual el hecho de que los Apóstoles se quedarán dormidos en el Huerto de los Olivos, fue un anuncio y una breve imagen.

La última aparición de Jesús

En su tercera y última aparición, Jesús le pidió que, el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento (Corpus Christi), se declarara una fiesta en honor a su corazón, resarciendo todas las indignidades que recibe. Entonces, le prometió que su corazón expandiría con abundancia la riqueza de su amor sobre todos los que le presten este homenaje de esta u otra manera.

Así surge, por la propia voluntad de Jesús, la Fiesta de Su Sagrado Corazón, institucionalizada universalmente por el papa Pío IX en 1856.

Las doce promesas del Sagrado Corazón de JesúsAs doze promessas do Sagrado Coração de Jesus

En su aparición a Santa Margarita, Jesús le hizo doce promesas a todos los que se volvieran devotos de su Sagrado Corazón y participaran en la Misa durante nueve primeros viernes de cada mes seguido, haciendo una confesión reparadora y recibiendo la Sagrada Comunión. Estas son las bendiciones que estas promesas traen:

1ª – Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2ª – Pondré paz en sus familias.
3ª – Les consolaré en sus penas.
4ª – Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5ª – Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6ª – Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7ª – Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8ª – Las almas tibias se volverán fervorosas.
9ª – Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10ª – Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11ª – Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de Él.
12ª – Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que reciban la

Sagrada Comunión por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

Día del Sagrado Corazón de Jesús

El Sagrado Corazón de Jesús también se institucionalizó por la Iglesia como una celebración litúrgica. La fecha se celebra el segundo viernes tras el Corpus Christi y es, por lo tanto, una fecha móvil que ocurre en días diferentes cada año.

En este día, se recuerda y rinde homenaje al Sagrado Corazón de Cristo con elogios al amor de Jesús por los hombres, en adoración al corazón que más ama, recordando que Jesús también fue hombre, además de Dios. Para los católicos, fue a partir de este Corazón de Jesús que se abrieron las puertas del cielo y que nació la Iglesia del Señor.

Oración del Sagrado Corazón de Jesús

Oh, Corazón de Jesús, Dios y Hombre verdadero, delicia de los Santos, refugio de los pecadores y esperanza de los que en Ti confían; Tú nos dices amablemente: Vengan a Mí; y nos repites las palabras que dijiste al paralítico: Confía, hijo mío, tus pecados te son perdonados, y a la mujer enferma: Confía, hija, tu fe te ha salvado, y a los Apóstoles: Confíen, Yo Soy, no teman.

Animado con estas palabras acudo a Ti con el corazón lleno de confianza, para decirte sinceramente y desde lo más íntimo de mi alma: Corazón de Jesús en Ti confío.

Sí, Corazón de mi amable Jesús, confío y confiaré siempre en tu bondad; y, por el Corazón de tu Madre, te pido que no desfallezca nunca esta confianza en Ti, a pesar de todas las contrariedades y de todas las pruebas que Tú quisieras enviarme, para que habiendo sido mi consuelo en vida, seas mi refugio en la hora de la muerte y mi gloria por toda la eternidad. Amén.